Nuevos tambores para viejos redobles
La res publica en Occidente no permite discriminar opciones y alternativas significativas. Donde mejor se ve es en la política internacional. El presidente de los Estados Unidos y héroe de la "izquierda" otanista encabezada por el PSOE es un caso paradigmático.
Un artículo aparecido ayer en La Opinión que podría haber firmado yo mismo explica los recientes anuncios de Obama:
http://www.laopinioncoruna.es/contraportada/2012/01/07/nuevos-tambores-guerra/567153.html
Nuevos tambores de guerra
Naturalmente la implantación del nuevo modelo, más tecnológico y más multilateral, no es total ni se hace de golpe y por eso el mismo Obama garantiza, en todo caso, la presencia militar directa en zonas que considera prioritarias como es la zona del Pacífico en Asia, fundamentalmente por la creciente hegemonía china y el peligro de Corea del Norte. Las guerras, por lo tanto, querida Laila, ni siquiera mermarán, sino que se harán de otra forma más parecida a golpes de mano a distancia y/o a través de "intermediarios". Todo esto abre también un nuevo campo de batalla: el ciberespacio, donde se librarán verdaderas guerras de enorme trascendencia, dadas su actual vulnerabilidad y su importancia capital en el nuevo modelo bélico. Este factor facilitará también la implicación en las guerras de elementos y corporaciones civiles, que tendrán papel decisivo y creciente en la toma de decisiones y ejecución de las operaciones.
Por otra parte, querida, hay que tener en cuenta que, como el mismo Obama reconoce, ya no es posible el liderazgo militar absoluto de un solo país y con los procedimientos de la guerra convencional en un mundo donde proliferan y se multiplican los conflictos, se interrelacionan de inmediato y tienen siempre una repercusión global desestabilizadora. Piensa, por ejemplo, sólo en los conflictos más de actualidad en este 2012: los conflictos del Cáucaso, con Chechenia al Norte y Nagorno Karabaj al Sur; Oriente Medio con Siria, Israel, Irán o el Yemen; Pakistán y Afganistán; la guerra del narco en México; el inquietante proceso difícilmente previsible de África del Norte; o, en el África Continental, los líos de Burundi, Republica Democrática del Congo, Kenia y Somalia, por no citar más. Estos son algunos de los avisperos donde se cruzan la codicia y los intereses de las potencias que, con toda seguridad, recurrirán a la violencia y a la muerte para satisfacerlos.
Por todo ello, querida, el anuncio de Obama muy poco o nada significa para avanzar en el sueño de la paz entre los pueblos. Más bien, como decía Lluís Bassets, "el arte de la guerra se va convirtiendo en el arte del asesinato". Tambores nuevos, pero tambores de guerra, al fin y al cabo.
Peor es aún que, ahora, los pacifistas y los luchadores contra las guerra lo van a tener mucho más difícil porque no habrá ya declaraciones formales de guerra ni ocupaciones militares como la de Irak, que tanto rechazo provocó, sino únicamente operaciones, no menos devastadoras y cruentas, que se nos presentarán como audaces, beneficiosos y novelescos golpes de mano.
Tendrá la ciudadanía, querida, que aquilatar su finura ética.
Un beso.
Andrés (Cepadas)

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