Se traspasa blog
Con España de saldo por cierre -iba a decir liquidación total, pero no quiero que me acusen de apocalíptico o especulador-, varias razones me han movido a interrumpir este proyecto, la menos importante de la cuales es la tediosa campaña electoral que nos aguarda de aquí en adelante.
No sería ponderado atribuir al presente gobierno toda la culpa de la crisis económica, lo sería si sus políticas hubieran diferido en algo de las del anterior en ese dominio. Por lo tanto, creo que podemos repartir las responsabilidades equitativamente, aunque unos y otros intenten escamotearse a cualquier rendición de cuentas. En cualquier caso, no creo que, de momento, el económico sea un problema acuciante en España.
El único líder mundial capaz de aunar a todos los españoles en un suspiro de alivio y un aleluya entusiasmado es Barak Obama. El presidente electo goza de un 90% de aceptación entre el público de nuestro país. Dudo que ese nivel de aprobación fuese el mismo en caso de ser presidente de Canada o de Rusia. Eso es lo que yo llamo erótica del poder. Comprendo que Aznar esté desconcertado y se vea obligado a rectificar, de manera tan poco española, cada vez que dice lo que piensa.
La razón de más peso para cejar en este empeño de escribir una bitácora no es fácil de explicar. Tiene que ver con la persistencia de unas convicciones e ideales, y con la conciencia de que son inconmensurables con la realidad circundante inmediata. Asombra darse cuenta cómo, con el paso del tiempo, uno, en vez de cambiar, se va pareciendo más y más a sí mismo, se va confirmando en lo que intuimos un día lejano. Es el “conócete a tí mismo” socrático.
En esta edad donde comienza una cierta decrepitud física, una de las pocas cosas que me reconcilian con la vida es leer y escuchar a la gente que admiro. No merece la pena perder el tiempo en Internet… Hay muy pocas esperanzas para el mundo, aunque comprendo que la banda tiene que seguir tocando mientras el barco se hunde.
Estoy preparándome para vivir según la regla de san Benito en los próximos meses. Ya veremos.
Mis condolencias a los padres de los niños de Gaza.





